¿Somos andróginos?
Tal como van las cosas y a este paso, me pregunto por qué las diferencias biológicas entre hombre y mujer, en materia de reproducción, obligan a asumir la conducta masculina o femenina o en su caso, la masculinidad o femineidad. En mi experiencia como investigadora sobre el significado del climaterio en la mujer andina, he compartido testimonios que sugieren que al inicio de la vida, el ser humano es un ser andrógino, el mismo que orienta posteriormente su existencia hacia lo femenino o masculino, como resultado del sexo biológico y de construcciones discursivas. Este ser andrógino que es inmaduro culturalmente, en el recorrido de su vida cruza una línea transversal en donde la sociedad le señala como debe comportarse, vestirse, relacionarse, para finalmente llegar al otro extremo y, siendo mayor, a la mujer que no menstrúa, por ejemplo, se la considera culturalmente como hombre y mujer al mismo tiempo, en este caso, de condición andrógina, a pesar de que su categoría biológica...